
Un nuevo ataque de perros asilvestrados volvió a encender las alarmas en la isla de Tierra del Fuego. Esta vez ocurrió en la Estancia San Carlos, ubicada a unos 70 kilómetros de Cerro Sombrero, en la comuna chilena de Primavera, donde 43 ovinos fueron muertos por una jauría, generando preocupación en una región que comparte las mismas características productivas y ambientales que la provincia argentina.
El episodio reabrió el debate sobre las limitaciones de la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía de Chile y las herramientas disponibles para enfrentar la problemática de los perros asilvestrados.
El jefe de la Unidad Regional de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), Javier Labrín, explicó que el Programa de Tenencia Responsable está destinado únicamente a mascotas con un tutor identificado, por lo que no contempla la captura ni el control de perros asilvestrados.
«Nosotros, a través de este fondo, no podemos intervenir en la captura de perros asilvestrados. Eso no forma parte de nuestras competencias», afirmó el funcionario.
Labrín sostuvo que este tipo de situaciones requiere una respuesta coordinada entre los municipios, las delegaciones correspondientes y organismos con competencia en sanidad animal, como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).
Mientras tanto, la Subdere avanza con la expansión del Programa de Tenencia Responsable en distintas comunas de la Región de Magallanes, incluyendo Primavera, Timaukel, San Gregorio, Cabo de Hornos y Porvenir. Además, recientemente finalizó un plan de 1.500 esterilizaciones en Puerto Natales y actualmente desarrolla un nuevo operativo en Punta Arenas que alcanzará a unas 700 mascotas.
El ataque, ocurrido en una zona muy cercana a la frontera con la provincia de Tierra del Fuego, vuelve a poner de relieve una problemática que afecta a la producción ovina en toda la isla y que demanda estrategias conjuntas para prevenir nuevos episodios.
