
La atleta argentina Candela Cerrone alcanzó un triunfo histórico al ganar la Stanley Marathon en las Islas Malvinas con un mensaje cargado de significado: dedicó su victoria a los excombatientes y caídos de 1982, consolidando no solo una marca deportiva relevante sino también un homenaje que trasciende el resultado. La exigente carrera de 42 kilómetros, considerada la más austral del mundo y certificada por la AIMS, se realizó este domingo en Puerto Argentino bajo condiciones climáticas extremas, en coincidencia con el Día Internacional de la Mujer.
En la edición número 15 de la maratón, Cerrone completó el recorrido en 3 horas, 14 minutos y 30 segundos, posicionándose como la ganadora de la categoría femenina. El circuito, notoriamente más exigente que los trazados urbanos tradicionales, suele ser entre 15 y 20 minutos más lento debido a la fuerza del viento y la irregularidad del terreno, lo que obligó a la corredora a adaptar su preparación durante más de cuatro meses.
En la recta final de la competencia, Cerrone, impactada por la emoción, gritó: “¡Por los caídos, por los veteranos, por todos los que estuvieron acá!”, dedicando su victoria a la memoria de quienes participaron en el conflicto bélico de 1982. Rápidamente, la filmación que la mostraba en la parte culmine de la carrera se hizo viral y sumó el apoyo de cientos de usuarios en las redes sociales, que destacaban lo logrado por la argentina, sobre todo en una tierra cargada de especial simbolismo para el pueblo albiceleste.
El resultado final ubicó a Rebecca Gilbert en segundo lugar (3:42:54) y a Chloe Tyler en el tercero (3:58:20). Sebastián Lucero, esposo de la ganadora, celebró el logro desde Buenos Aires, donde caminó junto a su hija y más tarde comentó: “La rompió. Ganó la Maratón de Malvinas”. En tanto, en declaraciones recogidas por El Mensajero, Cerrone sostuvo: “Es algo que no busqué”.
Finalizada la competencia, manifestó: “Fue todo muy emotivo y también muy duro”. Y resaltó que su presencia allí respondía a un único propósito: “La necesidad de representar a nuestro país en nuestras islas”. Por regulaciones locales, debió competir sin utilizar insignias argentinas en su vestimenta, proceso que intensificó el valor de su gesto al dedicar la victoria.
