Un ex combatiente navegó desde Ushuaia hasta Malvinas para cumplir una promesa

El ex combatiente de Malvinas Milo Navas protagonizó una emotiva travesía a bordo del velero Galileo, navegando desde Ushuaia hasta las Islas Malvinas junto a una tripulación de navegantes y especialistas. El viaje, que se extendió durante 60 días, combinó investigación científica, navegación en condiciones extremas y un profundo significado personal vinculado a la memoria de la guerra.

La expedición zarpó el 15 de enero desde el puerto de Ushuaia y atravesó algunas de las zonas más desafiantes del Atlántico Sur. En pequeñas embarcaciones de apenas 12 metros, la tripulación enfrentó temporales, olas de hasta ocho metros y fuertes vientos hasta lograr arribar el 16 de febrero a Puerto Argentino.

Durante seis días permanecieron fondeados frente a la costa de las islas, donde mantuvieron izada la bandera argentina. En ese tiempo, Navas recorrió distintos sitios históricos del conflicto de 1982, entre ellos el cementerio argentino de Darwin y el monte Tumbledown, lugares cargados de memoria para los veteranos.

Uno de los momentos más conmovedores del viaje fue la ceremonia en la que Navas arrojó al mar las cenizas de su amigo y ex combatiente Rubén Fusco, cumpliendo así el deseo que había expresado antes de morir: volver a Malvinas sin tener que sellar su pasaporte como extranjero.

Tras completar la misión, el velero inició el regreso enfrentando nuevamente duras condiciones en mar abierto. La travesía concluyó semanas después en el continente, dejando como legado una experiencia que unió navegación, ciencia y memoria, y que reafirmó el vínculo entre los veteranos y las Islas Malvinas.