
El espacio político FORJA cuestionó con dureza la reunión que mantuvieron en Buenos Aires los referentes libertarios de Tierra del Fuego —los diputados Miguel Rodríguez y Santiago Pauli, y la legisladora Natalia Gracianía— con Iñaki Arreysegor, interventor del Puerto de Ushuaia y titular de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN).
Desde FORJA consideraron que el encuentro no puede leerse como un gesto institucional, sino como una señal política de alineamiento con el Gobierno nacional y de aval a la intervención del principal puerto de la provincia. Arreysegor es señalado como uno de los responsables directos de una medida que, según el espacio, pone en riesgo la autonomía provincial y el desarrollo estratégico de Tierra del Fuego.
En un pronunciamiento público, FORJA advirtió que este tipo de reuniones profundizan un proceso de recentralización de decisiones clave y denunció que se está avanzando sobre recursos fundamentales para el crecimiento económico y la generación de empleo en el sur del país. El documento habla de “subordinación al poder central” y cuestiona a dirigentes fueguinos que, lejos de defender los intereses locales, optan por validar decisiones tomadas desde Buenos Aires.
El texto también contrasta la actitud de los dirigentes libertarios con el escenario social que se vive en la provincia, donde trabajadores, sindicatos y sectores productivos se mantienen en estado de alerta ante el impacto que podría tener la intervención del puerto. En ese contexto, FORJA criticó el silencio y la falta de posicionamiento público de quienes participaron del encuentro.
“Reunirse a espaldas del pueblo fueguino no es neutralidad”, sostiene el documento, y advierte que la ausencia de explicaciones y de una defensa clara del Puerto de Ushuaia equivale a convalidar un modelo centralista que limita la capacidad de decisión de la provincia.
Por último, FORJA reafirmó su compromiso con la soberanía provincial, la defensa del empleo y el desarrollo local, y advirtió que la discusión en torno al puerto deja al descubierto una creciente división política entre quienes resisten la intervención y quienes, con su accionar, la legitiman.
